Haciendo un examen retrospectivo de un año caracterizado por la intensa violencia en países como Irak, Sudán, Afganistán y Sri Lanka, el señor Kellenberger puso de relieve la cuestión de los desplazamientos internos, que preocupa particularmente al CICR. "Las personas desplazadas, que generalmente son, en su mayoría, mujeres y niños, constituyen un grupo especialmente vulnerable", declaró. "Su presencia supone, con frecuencia, una pesada carga para las empobrecidas comunidades de acogida". El presidente declaró que era necesario hacer esfuerzos más sostenidos para afrontar y prevenir el desplazamiento interno.
"En principio, el derecho internacional humanitario prohíbe el desplazamiento de los civiles" expresó el señor Kellenberger. "También establece normas básicas cuya finalidad es proteger a los civiles de los efectos de las hostilidades. Por lo tanto, hacer respetar estas normas es, ante todo, la mejor manera de prevenir el desplazamiento y de evitar las consecuencias que, a menudo, son profundamente desestabilizadoras para toda una población".
Mediante una red formada por una plantilla de 12.000 personas en 89 países, el CICR trabajó en una gran variedad de zonas de conflicto en 2006. Estas actividades operacionales se desarrollaron en diversidad de ámbitos: desde la acción rápida en caso de crisis repentinas o que empeoraron, como en Líbano, Sri Lanka y Somalia, hasta la ayuda continua en casos de emergencia crónica, como en Chad, en República Centroafricana y en Colombia. A lo largo del año, el gasto del CICR alcanzó su nivel más alto en medio siglo, más del 40% se asignó para las actividades en África.
El CICR prestó asistencia a un total de 3,5 millones de personas desplazadas en 19 países, o sea un aumento de unas 300.000 personas con respecto al año anterior. Otros millones de personas afectadas por los conflictos armados, incluidos la población rural vulnerable, los enfermos y los heridos, los detenidos y los familiares de personas desaparecidas, también se beneficiaron del trabajo humanitario de la Institución Por ejemplo, mediante la realización de proyectos de agua, saneamiento y de construcción, se atendió a las necesidades de casi 16 millones de personas. Las actividades esenciales del CICR fueron las visitas a los detenidos, la búsqueda y demás actividades para el restablecimiento del contacto entre familiares.
Aunque fue un año en el cual los Convenios de Ginebra gozaron definitivamente de aceptación a nivel mundial, siguió habiendo una patente falta de respeto del derecho internacional humanitario. "Con cada violación queda destruida una vida", dijo el señor Kellenberger. "Una de las máximas prioridades del CICR es mejorar el respeto del derecho, en particular recordando sus obligaciones a las partes en los conflictos armados. Depende pues de los beligerantes y de todos los Estados Partes en los Convenios de Ginebra demostrar la necesaria voluntad política de aplicar y hacer cumplir el derecho".
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Claudia McGoldrick, CICR, Ginebra, tel: +41 22 730 20 63 ó +41 79 217 3216