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14-11-2001  Declaración oficial  
Declaración del CICR sobre el emblema - Consejo de Delegados 2001
Ginebra, 11-14 de noviembre de 2001. Intervención del señor Jacques Forster, Vicepresidente del CICR

Ante todo, quisiera felicitar a los miembros del Grupo de Trabajo Mixto sobre los Emblemas que la Comisión Permanente estableció en cumplimiento de la resolución 2 del Consejo de Delegados de 1999. En pocos meses, este Grupo de Trabajo ha conseguido resultados notables: encontró una solución global y duradera a la cuestión del emblema, que puede llegar a tener un gran consenso; logró dar con un grafismo y un nombre ampliamente aceptados: el cristal rojo; supo inscribir esta solución en un contexto jurídico que ha conseguido una amplia adhesión, el proyecto de III Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 agosto de 1949, que ustedes conocen; dirigió las negociaciones que permitieron garantizar el apoyo de una mayoría de Estados y de Sociedades Nacionales. No cabe duda de que, en relación con esta cuestión, se han logrado más progresos en pocos meses que en los muchos años precedentes. Se había convocado una conferencia diplomática para examinar y aprobar el III Protocolo adicional y estábamos a punto de alcanzar nuestro objetivo, cuando se reanudaron los enfrentamientos en Oriente Próximo y tuvimos que interrumpir el proceso de consultas.

    Con todo, el CICR sigue convencido de que el camino elegido por el Grupo de Trabajo Mixto es el apropiado, es decir, la aprobación de un emblema adicional sin ninguna connotación de índole nacional, política, cultural o religiosa y que ofrezca la posibilidad, en determinadas circunstancias, de combinar el uso de este emblema con uno de los que ya se utilizan. Según el CICR, ésta es la única forma de alcanzar una solución global y duradera de la cuestión del emblema, que ha permanecido demasiado tiempo sin resolverse; y permitirá hacer realidad la universalidad del Movimiento y acoger a las Sociedades Nacionales que, por razones relacionadas con el emblema o motivos afines, todavía no han podido integrarse como miembros de pleno derecho en nuestro Movimiento.

    Ahora, quisiera dirigirme, en particular, a los representantes de esas Sociedades Nacionales y, a través de ellos, a todos sus voluntarios para asegurarles que tenemos la voluntad de encontrar una solución que les permita ocupar plenamente el lugar que les corresponde en nuestro Movimiento.

    Quisiera declarar de manera inequívoca: el CICR desea que puedan participar en nuestro Movimiento todos los voluntarios de las Sociedades Nacionales del mundo que creen en su misión humanitaria, comparten sus principios, ponen por obra sus objetivos humanitarios, arriesgando, a veces, su vida. Más allá de las instituciones, que son el crisol de la solidaridad humana, la fuerza de nuestro Movimiento reside en las mujeres, los hombres, las enfermeras y el personal de ambulancias, los jóvenes y los menos jóvenes, las personas de todos los orígenes que siguen confiando en la naturaleza humana y que piensan que pueden aportar su grano de arena para forjar un mundo más humano. Estos voluntarios se encuentran en Eritrea, Israel, Kazajistán, Palestina y en todos los otros países o regiones de África, Asia, América, Europa y Oceanía. Están en todos los sitios donde hay sufrimiento. Nosotros queremos colaborar plenamente con esos voluntarios a través de sus Sociedades Nacionales. La cooperación que la Federación y el CICR han desarrollado con esas Sociedades Nacionales muestra que hemos pasado de la palabra a los actos.

    Aprovecho esta oportunidad para responder a una cuestión que planteó ayer el responsable de la Media Luna Roja Egipcia. El desarrollo de la cooperación con esas Sociedades se lleva a cabo de manera pragmática y no tiene ninguna incidencia en el estatuto jurídico de dichas Sociedades dentro del Movimiento.

    Quisiera decir asimismo - respondiendo también al señor El-Shafei - que hemos establecido una importante cooperación con la Media Luna Roja Palestina, sobre todo en el ámbito de la salud.

    El Consejo de Delegados ha de expresar con claridad su apreciación de la labor del Grupo de Trabajo sobre los Emblemas y también su apoyo al proyecto de III Protocolo y al proceso de consulta organizado por la Comisión Permanente. Llegará el día en que los acontecimientos de la actualidad ya no serán un obstáculo, sino una oportunidad para hacer avanzar nuestro proyecto; debemos estar preparados para cuando llegue ese día.

    A fin de que llegue ese día, el CICR insta a los países y a las fuerzas políticas a que asuman las responsabilidades que les incumben para crear un marco que permita encontrar una solución a la cuestión del emblema. Ellos tienen esa responsabilidad y ese deber para con la sociedad.

    En el mundo actual, que vive inmerso en conflictos y tensiones, las víctimas de esas situaciones necesitan que todos nos comprometamos, aún más, a reforzar el valor protector de la cruz roja y de la media luna roja. Estos emblemas deben reconocerse en todo lugar y en todas las circunstancias como los emblemas de la acción humanitaria independiente, neutral e imparcial; y para ello, debemos actuar conjuntamente sobre el terreno de manera armoniosa y concertada. El Consejo de Delegados es un foro privilegiado para la reafirmación de esta determinación común.


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14-11-2001