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23-12-2003 Publicado en "Derecho internacional humanitario y temas de áreas vinculadas", Lecciones y Ensayos nro. 78, Gabriel Pablo Valladares (compilador), Lexis Nexis Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2003, ps. 117 a 132. CICR ref. T2003.49/0003. La protección de los niños en los conflictos armados, en particular la prohibición de la participación de los niños en las hostilidades y el régimen jurídico aplicable.
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(en formato PDF/193 k) Ayuda PDF El creciente número de niños implicados en conflictos armados y los inmensos sufrimientos que ellos sobrellevan es sumamente alarmante. La gravedad y la amplitud de las consecuencias a largo plazo de los conflictos armados sobre los niños son sin duda causas de honda preocupación. Es primordial de proteger a los niños de los conflictos armados y encontrar métodos de rehabilitación física y psicológica de los niños afectados por los conflictos, objetivos que deberían guiar la acción de los gobiernos y de las instituciones especializadas. Una de las principales causas de los importantes sufrimientos de los niños se fundamenta en el hecho que las formas de violencia que caracterizan a los conflictos armados actuales tienen por resultado el aumento del número de víctimas entre la población civil, especialmente los niños que, a causa de su vulnerabilidad, son los más afectados. La participación de los niños en las hostilidades es, asimismo, un fenómeno inquietante, cuya gravedad justifica la creciente preocupación de la comunidad internacional. Anteriormente en los conflictos se enfrentaban sobre todo los ejércitos regulares. Desde la aparición de los nuevos tipos de conflicto, en los que se enfrentan ejércitos regulares y la guerrilla, los niños han desempeñado un papel en movimientos de resistencia. Ellos han sido deportados, detenidos o enviados a campos de concentración. Vemos demasiado a menudo, en los escenarios de las hostilidades, a muchachos que apenas han salido de la niñez llevando armas y dispuestos a utilizarlas sin discernimiento. Están en peligro de muerte no sólo el niño que participa en las hostilidades, sino también las personas que son su blanco, a causa de su comportamiento inmaduro y emotivo. Es cierto que tal vez sean los niños las víctimas más pequeñas de un conflicto armado, pero no por ello los más insignificantes. Intentar proteger a los niños en tales circunstancias es una ingente tarea. |