Portada
  English
  Arabic
  Russian
  Chinese
Ayude a las víctimas de la guerra: ¡haga un donativo al CICR hoy!
afghanistan-feature-220509
24-05-2009  Reportaje  
Afganistán: tiempo de recuperación en Kabul
Cuando la tristeza que tantas veces ronda las polvorientas calles de Kabul se hace abrumadora, el mejor lugar para recuperarse es el centro de ortopedia del CICR, situado en Ali Abad, en las afueras de la ciudad. Jessica Barry, coordinadora de comunicación del CICR, así lo comprobó.

Quienes nunca han visitado las espaciosas instalaciones del centro de ortopedia del CICR en Kabul, lógicamente pueden pensar que un centro para discapacitados no es el mejor lugar para levantarle a uno el ánimo. Sin embargo, esas personas estarían equivocadas.

Una tarde, sentada en un banco de jardín, cerca de una hilera de camas de hospital con sábanas blancas, cuyos ocupantes tomaban sol en la suave luz de primavera, la autora pensó que en este lugar, no sólo se comparten los sufrimientos sino también la esperanza. Aquí, cada hombre, cada mujer y cada niño tienen en común no sólo la carga de la discapacidad, sino también la confianza en el proceso que los ayudará a superarla.

Tomemos el caso de Idris Nawrozi, un niño de 12 años con espina bífida, el mayor de cuatro hermanos. Esa tarde, Idris jugaba en la sala de fisioterapia con una pelotita amarilla, cuando vio entrar a su amigo y guía Faridoon, y corrió a saludarlo. "Idris es el primero en su clase en la escuela", dijo Faridoon, de 29 años, un fisioterapeuta formado por el CICR quien, a su vez, sufre una discapacidad.

Gracias a que un amigo de la familia informó a sus padres acerca del centro de ortopedia del CICR y los alentó a solicitar una consulta para su hijo, hoy Idris puede caminar y jugar. Después de la operación y de una rehabilitación de tres años, Idris puede ahora caminar sin ayuda y tomar el autobús para ir a la escuela. Pero, su tío todavía tiene que llevarlo alzado para subir y bajar la colina frente a su casa, porque las pendientes escarpadas son demasiado difíciles para él. Un factor muy importante es que Idris está estudiando, tanto en la escuela normal como en el centro ortopédico. Le gustan mucho los idiomas.

Cuando Idris se alejó con su pelota amarilla, Faridoon explicó: "La discapacidad no sólo acarrea deformidades y problemas físicos, sino también problemas psicológicos. Por ese motivo, alentamos a nuestros pacientes a mantenerse ocupados y a estudiar. El estudio es un apoyo psicológico que los ayudará toda la vida".

En otro lugar de la espaciosa sala de práctica, Naghmah, una niña rubia y seria, de siete años, probaba su nueva prótesis. Naghmah había sufrido lesiones en un accidente de motocicleta, un año atrás; sólo ahora, Sadar, su padre, la había traído a Kabul para tratarla. Después de haber utilizado muletas durante los últimos doce meses, Naghmah daba ahora sus primeros pasos con su pierna nueva.

"Pasarán dos semanas antes de que esté lista para irse", dijo Faridoon. "Después, tendrá que volver cada tres meses para verificar la prótesis, que además, tendrá que ser reemplazada a medida que Naghmah crezca".

Sadar, contento, dijo: "Su madre será la mujer más feliz del mundo cuando vea que Naghmah puede caminar otra vez".

El centro de ortopedia del CICR en Kabul se inauguró en 1988. Desde entonces, se han establecido cinco centros más en diversas partes de Afganistán. Al principio, el programa estaba destinado únicamente a atender a las víctimas de las minas terrestres y a otros heridos de guerra. Sin embargo, con el tiempo, los centros comenzaron a tratar a personas que padecían diferentes discapacidades, como pie zambo, polio y parálisis causadas por lesiones de la espina dorsal. Entre los numerosos programas del centro, uno de los más importantes es el de los niños con parálisis cerebral. En el registro que lleva el centro figuran unos 9.000 niños.

Enamullah, de nueve años, estaba en la sala de ejercicios para pacientes con parálisis cerebral, en su sesión de fisioterapia, cuando entró Faridoon. El padre de Enamullah, Haji Asadullah, un empresario que había traído a su hijo a Kabul ese día desde su casa en Ghazni, miraba mientras el niño trabajosamente encajaba unas clavijas de plástico en los orificios de un tablero de madera. Con su abundante barba gris y su turbante a rayas negras, el padre tenía un aspecto majestuoso.

La parálisis cerebral es una enfermedad que afecta los movimientos del paciente. Es causada por problemas en los centros del cerebro que controlan el movimiento. Para los niños que padecen este trastorno, es fundamental que los padres los alienten a hacer sus ejercicios con regularidad en el hogar. Asadullah es demasiado orgulloso para hacerse cargo de esa tarea él mismo, pero comprende su importancia. "Enseño a mi esposa y a mi hija los ejercicios que me dan para mi hijo", dice. "Ellas lo cuidan".

La mejoría es lenta, pero se nota. "Al principio, Enamullah hubiese tenido muchas dificultades para hacer ese tipo de actividades, que requieren precisión", dijo Faridoon señalando el tablero, ahora completo. "También podemos ayudarlo a caminar mejor, sin caerse".

"Podemos mejorar su vida, pero no repararla", añadió Faridoon pensativamente.

Tal vez sean estas soluciones a dificultades aparentemente insolubles lo que hace del centro de ortopedia un lugar tan estimulante. Pero hay algo más que lo hace mágico. El lugar es un refugio de quietud en medio de un caos de tráfico. A diferencia de casi todo el resto de Kabul, el establecimiento no está rodeado de muros de hormigón a prueba de explosiones, sino de una sencilla reja verde. En los portones hay guardias que registran a cada visitante, ya que las armas están prohibidas. Los autos también son controlados. Los guardias sonríen.

Poco antes de que comenzara a disiparse el calor de la tarde y los pacientes acostados en sus camas fueran trasladados al interior del pabellón, un hombre ataviado con la camisa y el pantalón tradicionales (shalwar kameez), se aproximó a un amigo acostado en un colchón. No intercambiaron palabras, sino sólo gestos: pulgares arriba, pulgares abajo. Después, con cautela, pulgares arriba de nuevo. Con un apretón de manos y un saludo, se separaron.

Fue un momento sencillo, que resumió en sí todo lo bueno del trabajo que se lleva adelante en Ali Abad. Ese momento evocó no sólo la compasión y el afecto, sino también la amistad y la comunidad. Ese momento le dijo al paciente, un joven con extraordinarios ojos azules, que no estaba solo.

©CICR/J.Barry
Idris en la sala de fisioterapia. A la izquierda, está Faridoon.
©CICR/J.Barry
Naghmah, una niña de siete años, perdió la pierna en un accidente de tráfico.
©CICR/J.Barry
La parálisis cerebral, enfermedad causada por lesiones cerebrales, afecta los movimientos de los niños. Enamullah tiene problemas para caminar.

Otros documentos en esta sección
En el mundo > Asia y el Pacífico > Afganistán 


Volver al principio de esta página
Portada | Mapa del sitio | Búsqueda | Nuevo | Contactos | Copyright | Normas de privacidad | RSS
© 2010 Comité Internacional de la Cruz Roja
24-05-2009