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24-08-2009  Reportaje  
Un toque de magia para la promoción de la salud en Afganistán
Una de las finalidades del programa de Agua y Hábitat del CICR en Afganistán es que las familias conozcan las nociones básicas del cuidado de la salud. Jessica Barry acompañó a un equipo de promotores de hábitos de higiene en su recorrida diaria.

Hace muy poco, tuve la oportunidad de acompañar a un equipo de promotores de hábitos de higiene del CICR en su recorrida por hogares de los suburbios de Kabul. Su tarea consiste en dar consejos sobre cuidados de salud básicos a las madres y en alentarlas a mantener sus casas limpias. Lo que más me impresionó fue ver cómo las cuatro mujeres, Fozela, Nasira, Nasrin y Malalai, llevaron adelante las sesiones como si estuvieran contando un cuento. Los oyentes las seguían embelesados.
 
Las mujeres tienen ya cierta edad. Observarlas iniciar su rutina, sentadas en el piso sobre cojines rojos en una sala decorada con cortinas, mientras las madres y los niños las escuchan, cautivados por sus relatos, me recordó el poder de la palabra. Fue impresionante comprobar cómo expresiones tan prosaicas como "sales de rehidratación" o "mantener los alimentos cubiertos" pueden llenarse de magia, si uno sabe cómo hacerlo.
 
Cada mañana, Fozela, Nasira, Nasrin y Malalai parten hacia los barrios más pobres de la ciudad de Kabul para hablar con las familias acerca de cómo mantener un buen estado de salud sin incurrir en demasiados gastos. Su mensaje es simple: adoptar buenas prácticas de higiene y utilizar el sentido común para crear un entorno saludable para sus seres queridos
 
La llegada de las mujeres suele atraer a una multitud de niños excitados, deseosos de saber si el equipo ha llegado para "dar las vacunas" o "hacer un estudio". "No, somos educadoras para la salud", explica una de las mujeres, llevando a los seguidores hasta la casa más cercana, donde las esperan las madres.
 
En un país como Afganistán, donde la mayor parte de las mujeres son analfabetas, no se podría utilizar folletos o guías escritas con información sobre hábitos de higiene. En cambio, las mujeres ilustran su relato con imágenes tomadas de un cuadernillo que le encargaron a un artista local.  
 
La metodología que emplean es elegir una casa en un distrito y visitarla hasta tres veces a lo largo de varios meses, para cerciorarse de la aplicación de los hábitos de higiene.
 
"Lo que este trabajo nos permite ver es cómo las familias van cambiando sus hábitos", observa Nasira. "Los niños están más limpios, no se enferman, y sus madres están contentas."
 
El programa de promoción de hábitos de higiene comenzó en 1997, pero sólo contaba con promotores de sexo masculino. Se formó un equipo de mujeres en 2002, tras la salida de los talibán de Kabul. Además de las cuatro mujeres en la capital afgana, hay equipos femeninos en Mazar-i-Sharif, Herat y Jalalabad. Los equipos de promotores masculinos visitan madrassas, mezquitas y escuelas para hablar de la importancia del agua potable y de otras cuestiones de salud ambiental. Son particularmente activos en Kandahar y Kabul, donde el CICR conduce programas de agua y saneamiento
 
Todos los miembros de los equipos, tanto hombres como mujeres, han recibido capacitación del CICR.
Cuando se elige a mujeres para integrar los equipos, se da prioridad a las que son sostén de su familia o que, por algún otro motivo, están atravesando una situación difícil.
 
Después de treinta años de conflicto, son pocas las familias afganas que no han sido afectadas. Pero para las viudas y las mujeres que están al frente de sus familias porque sus maridos, padres o hermanos están ausentes o enfermos, la vida es particularmente difícil. Además, si se tiene en cuenta que, en Afganistán, el lugar de las mujeres es el hogar, se comprueba que las posibilidades que tienen de generar ingresos y mantener a su familia son pocas.
 
Nasira y Malalai han formado parte del programa desde el inicio. Al principio eran once mujeres, en su mayoría viudas a causa de la guerra. Más tarde, el equipo pasó a tener diecisiete miembros. Hoy en día, como ya se han logrado muchos avances, por lo menos en Kabul, el equipo se ha reducido a cuatro miembros. No sorprende que, al trabajar en forma tan cercana y armónica, las mujeres se hayan hecho amigas.
 
Fozela, cuyo marido es discapacitado, está enviando a su hijo a la universidad. Nasrin, soltera, cuida de su madre, de 82 años, que está postrada, y de su sobrina, de dieciséis años. La madre de la joven, es decir la hermana de Nasrin, murió durante la guerra, al igual que uno de sus hermanos. El otro hermano está sin trabajo y vive con ellas. Nasrin mantiene a los doce miembros de su familia ampliada.
 
Malalai, de 47 años, también sabe de tragedias. Su marido desapareció en los años 1990 cuando los talibán estaban en el poder. Se quedó sola con sus cinco hijos. A pesar de los enormes esfuerzos que realizó para encontrarlo, nunca halló ninguna pista.
 
La labor de estas mujeres ha sido tan útil que el próximo año prevén llevar las sesiones de promoción de hábitos de higiene a las zonas rurales, fuera de Kabul.
 
"Hay muchas organizaciones que trabajan en la ciudad", explica el señor Aziz, responsable del programa de promoción. "Nos parece que tenemos que llegar a otras localidades afectadas por el conflicto."
 
En los lugares adonde no podrían llegar en condiciones de seguridad, las mujeres se reunirán con miembros de los consejos locales que les ayudarán a elegir voluntarios de la comunidad para brindarles capacitación. Estos voluntarios luego podrán difundir la información en los lugares adonde las mujeres no puedan llegar.
 
Será un desafío para las cuatro mujeres, que ansían ir a su encuentro.
 
"Tal vez tengamos que adaptar los mensajes, porque la vida en las zonas rurales es muy diferente", observa Nasira. "Primero vamos a hacer un estudio."
 
"En la ciudad, la gente conoce a la Cruz Roja", comenta Malalai, "pero tal vez no sea así en las zonas rurales. Tendremos muchas historias que contar". 

©CICR/J. Barry
Malalai (derecha) y Nasira cuentan cuentos para transmitir su mensaje.
©CICR/J. Barry
Las mujeres utilizan un libro con imágenes que encargaron a un artista local.
©CICR/J. Barry
Nasrin anota información sobre la familia antes de iniciar la sesión. Fozela observa.
©CICR/J. Barry
La promoción de hábitos de higiene forma parte del programa general de Agua y Hábitat.

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