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Franz Rauchenstein, jefe adjunto de la delegación del CICR en Afganistán.
¿Cómo describiría el CICR la situación de Afganistán en el plano humanitario?
El CICR está preocupado por el creciente número de personas desplazadas a causa de la escalada de las hostilidades entre las fuerzas de seguridad, tanto afganas como internacionales, y la oposición armada.
Durante los últimos dos años, las necesidades de índole humanitaria han aumentado considerablemente en todo el país. Ahora, además de las provincias del sur, grandes zonas del este y oeste del país también se encuentran afectadas por el conflicto armado. Actualmente, las hostilidades afectan las dos terceras partes de Afganistán.
"Nos resulta difícil prestar ayuda a las personas desplazadas. En estos momentos, nuestro nivel de acceso a los desplazados es el más limitado en los últimos veinte años, lo que nos causa preocupación y frustraciones."
Para peor, el intenso frío que afecta a zonas del centro y oeste de Afganistán también causa graves problemas a numerosos pobladores, sobre todo en las zonas montañosas remotas, donde las temperaturas bajaron abruptamente. Cuando llegue la primavera, es posible que esas aldeas vulnerables se vean aún más afectadas a causa de las inundaciones.
¿Cómo afectan las hostilidades a las personas civiles?
Es imposible estimar con exactitud cuántos civiles han sido desplazados por las hostilidades, porque nuestro acceso al terreno es extremadamente limitado y resulta difícil obtener datos y cifras confiables.
El desplazamiento de numerosos afganos pone a prueba los servicios de salud y de saneamiento. Al haber perdido sus hogares y medios de subsistencia, muchas personas desplazadas se ven obligadas a depender de sus familiares para sobrevivir.
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Pabellón de pediatría del hospital de Mirwais, en Kandahar.
Mientras tanto, los que han elegido quedarse en las zonas afectadas por el conflicto corren el riesgo de la confrontación y la intimidación. Por ejemplo, los miembros de la oposición armada suelen presentarse ante los aldeanos por la noche, exigiendo comida y alojamiento. Durante el día, los aldeanos son interrogados por la otra parte, que los acusa de ayudar a los combatientes de la oposición. A consecuencia de estas situaciones, a veces los hogares de los aldeanos son destruidos, y no les queda otra opción que la de huir.
Los que se quedan se enfrentan con restricciones a la libertad de movimientos, por lo cual tienen inconvenientes para llegar hasta el mercado o realizar el trueque de sus productos. También es difícil trasladar a los heridos y enfermos desde las zonas remotas hasta los centros de salud y los hospitales de derivación.
¿La creciente inseguridad ha afectado las actividades del CICR?
Nos resulta difícil prestar ayuda a las personas desplazadas. En estos momentos, nuestro nivel de acceso a los desplazados es el más limitado en los últimos veinte años, lo que nos causa preocupación y frustraciones.
El deterioro de las condiciones de seguridad, sumado a la presencia de grupos criminales en las zonas afectadas por el conflicto, impide que el CICR pueda desplazarse con seguridad en el terreno.
Como organismo estrictamente neutral, independiente y humanitario, el CICR se mantiene en contacto con todas las partes en el conflicto armado. Nuestra experiencia indica que ésta es la mejor forma de obtener acceso a las personas necesitadas... pero las dificultades son cada vez mayores.
Gracias a la Media Luna Roja Afgana (MLRA), podemos ayudar a distribuir socorros alimentarios y no alimentarios en diversas zonas, pero es un trabajo peligroso también para la MLRA, y no podemos llegar a todos los lugares donde la gente necesita ayuda. El CICR también presta apoyo a centros médicos, programas de ortopedia y proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento en diversas zonas del país.
¿Cuál es la situación en materia de detención?
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Prisión central en Kandahar. El delegado del CICR visita a un detenido de seguridad en el sector juvenil.
A raíz de la intensificación del conflicto, el número de detenidos ha aumentado significativamente. Durante los últimos dos años, la cantidad de prisioneros y detenidos aumentó a más del doble, de unos 5.000 a 13.000. Se encuentran en prisiones y centros de detención destinados a alojar a la cuarta parte de ese número.
El CICR visita a personas detenidas a raíz del conflicto a fin de evaluar las condiciones de detención y el trato que reciben. Dado que no tenemos acceso a todas las partes del país, no podemos visitar todos los centros de detención, pero sabemos que, en muchos de ellos, los detenidos están hacinados.
El CICR también visita a personas detenidos por la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad y la coalición encabezada por Estados Unidos, en particular en el Centro de Internamiento Temporario de Bagram, administrado por Estados Unidos. El CICR mantiene un diálogo confidencial bilateral con las autoridades detenedoras acerca de su evaluación de las condiciones de detención, del trato y del respeto de las garantías procesales fundamentales.
Cuando es necesario, también presta apoyo a las autoridades penitenciarias afganas en lo que respecta a la construcción o reparación de instalaciones sanitarias en los lugares de detención.
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- Franz Rauchenstein, jefe adjunto de la delegación del CICR en Afganistán.
- Pabellón de pediatría del hospital de Mirwais, en Kandahar.
- Prisión central en Kandahar. El delegado del CICR visita a un detenido de seguridad en el sector juvenil.