©CICR/F. Pagetti/co-e-00487
Departmento de Antioquia, municipalidad de Chigorodó, localidad de Pasatiempo. Carmen perdió a dos hijos en el marco del conflicto armado en 1996-97.
Me llamo Cruz del Carmen, soy de Puerto Lleras, Chocó. Soy madre y estoy sola con mis hijos, porque a mi marido lo mataron con dos de nuestros hijos: uno tenía 18 años y el otro, 22. En 1997, tuve que desplazarme con mis otros seis hijos. He sufrido mucho.
Actualmente, me he reasentado en Chigorodó, donde tengo una casita. Todos nosotros hemos aportado nuestro granito de arena. Me vi obligada a vender unas alhajas que traía... también tuve que vender unas ollas: vendía todo lo que podía, a fin de poder hacer mi aporte para el rancho en que vivimos, pero aún no le he puesto el suelo.
Las cosas no se presentan muy bien para nosotros, los desplazados. En la casa no me siento bien, estoy mal, hay días en que no duermo... me siento como despreciada... como abandonada, pero sigo adelante. Al principio, cuando me desplacé, recibía ayuda para atender a mis necesidades; pero ahora no estoy recibiendo absolutamente nada, aparte de la ayuda para los estudios de mis hijos. Menos mal que puedo trabajar en un finca bananera, tres días a la semana. Aquí hago todo tipo de trabajo, lo que haya que hacer. Ahora, estoy ordenando las bolsas de plástico que se utilizan para proteger los bananos cuando crecen en la rama.
En Puerto Lleras tengo un terreno 80 hectáreas. Nosotros teníamos ganado. Era un lugar muy bonito, teníamos praderas. Desde que me fui de allá, no he podido regresar. En estos momentos, hay otros campesinos del pueblo que están regresando a sus tierras. Un hermano mío visitó mi finca y me contó que ya eso se volvió pura montaña; por supuesto, con tanto tiempo sin trabajar el terreno… Mi hermano me dice que me vaya allá también.
Pero no sé, no soy capaz de regresar, porque como me mataron a mi marido y a dos hijos, me da miedo regresar sin garantías de seguridad. Uno sabe que, en cualquier momento, pueden aparecer allí grupos armados, porque es un lote de montaña. Quisiera intercambiar estas 80 hectáreas. Canjearía la tierra de allá, aunque sea por cualquier terreno de 10 hectáreas, en otra zona más segura.
©CICR/F. Pagetti/co-e-00488
Departmento de Antioquia, municipalidad de Chigorodó, localidad de Pasatiempo. Carmen, quien perdió a dos hijos en el marco del conflicto armado en 1996-97, trabaja en una plantación de banana.
Mi hijo mayor tenía 22 años de edad cuando se lo llevaron, y el otro estaba a tres meses de cumplir los 18 años. Es muy triste, eso es una experiencia muy dura, eso es algo que nunca se le borra a uno de la mente.
No supe nada más de mis hijos. Tuve que vender todo para averiguar el paradero de mis hijos. Yo estuve andando calladamente, intentando buscarlos en los lugares donde me decían que los cogieron. Unos dijeron que los habían matado, la gente comenta muchas cosas, pero no encontré ningún rastro, ni nada de nada por ningún lado. Y seguí averiguando y averiguando, para nada…
Por último, dejé de hacer averiguaciones, porque la gente me decía que no los buscara más, que ellos estaban muertos, que un grupo armado los quiso reclutar, y como mis hijos no quisieron ir, los mataron.
Pero no me consta. Porque no sé, mejor dicho, porque no tengo prueba alguna, ni vi nada. No puedo afirmar si están vivos o están muertos. Ni siquiera puedo decir que conozco su paradero. Nadie me ha llamado para decirme "por tal parte vi a tu hijo", nada. Uno no llega a colmar ese vacío, no se puede. Es un sufrimiento muy grande.