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Ayude a las víctimas de la guerra: ¡haga un donativo al CICR hoy!
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6-03-2006  Reportaje  
Congo-Kinshasa: el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) presta asistencia a las víctimas de violencia sexual
En la República Democrática del Congo (RDC), las mujeres y las jóvenes con frecuencia son víctimas de agresiones sexuales por parte de los portadores de armas. Amalia Larralde, enfermera del CICR de origen argentino, que trabaja en ese país, explica lo que la Institución está haciendo en Kivu Sur para prevenir esas agresiones y prestar apoyo a las víctimas.

Amalia Larralde, ¿por qué algunos portadores de armas recurren invariablemente a la violencia sexual?

Lamentablemente, la violencia sexual está muy generalizada en la República Democrática del Congo. En el punto álgido del conflicto, los ataques contra mujeres eran una manera de aterrorizar a toda la población civil y de obligarla a huir para poder ocupar una zona. Hoy en día, las agresiones sexuales, como las violaciones, se cometen después de los pillajes. Siguen sin recibir castigo, y la cohesión de la comunidad resulta muy dañada. Muchas mujeres son despreciadas porque se las considera infieles o portadoras de la muerte. También por temor de que estén infectadas con el VIH/SIDA. Algunas personas también creen que la leche de la madre queda envenenada para siempre después de una violación. Los maridos de esas mujeres, por su parte, se sienten profundamente deshonrados.

Mujeres de todas las edades suelen ser víctimas de violaciones o de agresiones sexuales durante ataques a las aldeas o mientras están trabajando en el campo. La mayoría de las veces, esos actos son cometidos por hombres armados, a veces solos, a veces en grupos, en presencia de la familia de la mujer, su marido, sus hijos.

En esas situaciones, ¿qué hace el CICR para ayudar a las víctimas?

El CICR aborda varios aspectos médicos y psicológicos del problema. Ha iniciado un programa de atención especial a las víctimas de violaciones en centros de salud apoyados por el CICR, en la región este del país. El programa incluye tratamiento preventivo contra las posibles infecciones con el VIH/SIDA, embarazos no deseados y enfermedades transmisibles sexualmente, dentro de las 72 horas posteriores a la violación.

Además, se ha capacitado al personal médico y de enfermería que trabaja en esos centros para que reciba y atienda adecuadamente a esas mujeres. Los primeros contactos con las víctimas son muy importantes, porque están traumatizadas y a menudo temen que todo el mundo sepa que han sido violadas. Es necesario escucharlas y ganar su confianza para poder hacerles un examen físico y detectar los efectos graves que podría tener la violación.

El CICR también se ocupa del traslado de las víctimas a un centro hospitalario que tiene una unidad quirúrgica especializada. Un equipo de cirujanos especializados realiza esas operaciones en el hospital de Panza, en Bukavu. El año pasado, el CICR ayudó para capacitar a uno de los cirujanos congoleños en Addis Abeba, donde se encuentra el centro de referencia para África.

¿Qué papel cumplen los médicos tradicionales en el programa del CICR?

En la RDC, una mujer herida, violada o enferma por lo general recurre a los médicos tradicionales en las casas de oración, o a las parteras tradicionales. Por lo tanto, trabajamos con ellos para asegurarnos de que las víctimas de violencia sexual que están siendo tratadas en la comunidad sean derivadas inmediatamente a los centros de salud, donde recibirán rápidamente el cuidado preventivo adecuado.

Además, el trabajo con los médicos tradicionales nos ha permitido saber que algunas fórmulas tradicionales basadas en plantas pueden aliviar los efectos secundarios, a veces graves, del tratamiento médico. Esa colaboración ha dado muy buenos resultados, que también se reflejan en un aumento del número de víctimas derivadas a centros de salud por los médicos de la comunidad, tras un trabajo de sensibilización al respecto.

¿Es posible hacer algo para evitar la violencia sexual?

Sí. Si queremos lograr algo en ese aspecto, debemos hablar del tema abiertamente, y el CICR aborda la cuestión desde varios ángulos. Por ejemplo, se ha preparado una obra de teatro con la ayuda de una asociación de artistas locales. En la obra, se denuncian las violaciones y sus consecuencias, como la estigmatización y el rechazo por la comunidad donde las víctimas viven. A través de la obra, transmitimos varios mensajes para alentar a la comunidad a aceptar a las víctimas de violaciones o para recordar a los violadores que ellos también tienen una madre, una esposa o una hija.

El objetivo de la cooperación con asociaciones locales también es encontrar trabajadores externos que puedan lograr una mayor sensibilización en su propia comunidad y en otras personas también. Además, algunos miembros de esas asociaciones son capacitados para ofrecer asistencia inicial y continua a las mujeres que han sido violadas, escuchándolas, ayudándoles a volver a su vida normal y a encontrar la manera de reinsertarse en la sociedad. Muchas víctimas atraviesan situaciones desesperantes, pues el marido se va y se quedan solas, con los hijos a cargo, sin trabajo ni ayuda económica. Por lo tanto, es fundamental que la comunidad se ocupe de ellas.

Las violaciones también pueden prevenirse mediante la promoción del derecho internacional humanitario entre los portadores de armas. Durante las sesiones de difusión, se debate la cuestión de las violaciones y las agresiones sexuales, que el derecho internacional humanitario define como crímenes de guerra, a fin de prevenir y poner término a esas infracciones. La promoción del derecho se efectúa en clases organizadas, pero también caso por caso en el terreno.

¿Qué casos recuerda más vívidamente de su trabajo con víctimas de violencia sexual?

Todos los casos me han conmocionado. Por ejemplo, una mujer vino al hospital con una herida de bala que había recibido durante un ataque contra su aldea. Los atacantes habían entrado en su casa y asesinado a su marido, la habían herido y luego violado.

Esa mujer tenía 70 años. Yo la miraba mientras ella estaba en la cama y tenía la impresión de que sólo su cuerpo estaba allí, como si su luz interior hubiese desaparecido. Tenía los ojos apagados y apenas hablaba. En esos casos, una se pregunta qué puede hacer. Pero cuando dejó el hospital, tras haber recibido la atención adecuada y algo de consuelo, pensé que, después de todo, una puede aportar algo.

En conclusión, diría que hay signos de cambio para mejor, ya que las personas están empezando a hablar más del tema y esto está comenzando a tener efectos en lo que respecta a la prevención.

Entrevista a Amalia Larralde: "La violencia sexual no sólo afecta a la víctima, sino que desestructura a la comunidad"

© ICRC / Marc Bleich / cd-d-00046
Las mujeres suelen ser víctimas de violaciones o de agresiones sexuales durante ataques a las aldeas o mientras están trabajando en el campo.


© ICRC / François de Sury / cd-d-00033
El CICR explica a los portadores de armas que la violencia sexual es contraria al derecho internacional humanitario.

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