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6-03-2008  Reportaje  
Guatemala: 25 años de angustia e incertidumbre
El conflicto armado de Guatemala duró 36 años y causó, según diversas estimaciones, unos 200.000 muertos y un millón de desplazados y refugiados. En 1982, catorce años antes de que se firmara el Acuerdo de Paz Firme y Duradera que pondría fin al conflicto, Doña Isabela Cobo era una de las muchas mujeres mayas que huían de sus aldeas para escapar de la violencia.

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Isabela Cobo se reencuentra con su hijo Baltasar luego de 25 años de considerarlo desaparecido.

En 1982, la aldea de Jacana, del Municipio de Nebaj, El Quiché, donde vivían Isabela, su marido, sus hijos y su nieto fue atacada. Isabela logró escapar con su nieto Agustín y, en la confusión de la huida, perdió a su hijo menor, de once años. Isabela y Agustín buscaron refugio en la montaña, pero el hijo de Isabela quedó solo. Fueron los únicos miembros de la familia que sobrevivieron al ataque.

Isabela pudo incorporarse a las Comunidades de Pueblos en Resistencia de la Sierra, pequeñas comunidades escondidas en las montañas que sirvieron para crear medios de subsistencia y mecanismos de seguridad suficientes para resistir por muchos años. De ese modo, logró salvar su vida y la de su nieto. Sin embargo, no pudo localizar a su hijo, que fue dado por desaparecido.

Luego de 25 años de angustia, después de pensar que el niño debía de haber muerto junto con el resto de su familia aquel día de 1983, Isabela supo del programa de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala para la búsqueda de niños desaparecidos y decidió renovar la esperanza y pedir ayuda.

La investigación tomó varios meses, hasta que un joven, de apellido Nájera y que podía ser su hijo, fue localizado en Cotzal, El Quiché. Baltasar Nájera contó que a los 11 años debió huir de su aldea en el Quiché, separarse de su madre y entregarse al Ejército para sobrevivir. Vivió lustrando botas y haciendo la limpieza. Luego de dejar el ejército, trabajó en la recolección de café, se casó y tuvo dos hijos.

Finalmente, en 2007, Doña Isabela pudo abrazar a su hijo y conocer a sus nietos, a quienes recibió en la finca Unión Victoria, en Chimaltemango, donde vive con su nieto Agustín.

La familia de Baltasar pasó tres días en la finca, hasta que debieron volver a Cotzal, donde alquilan un rancho y sobreviven en condiciones de extrema pobreza. Doña Isabela le ofreció a su hijo un pedazo de tierra en Unión Victoria para que pueda trabajar y construir una nueva casa.

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Ahora, Baltasar quiere recuperar su identidad adoptando el nombre de familia, lo que tiene consecuencias incluso para su mujer y sus hijos.

Durante el conflicto armado que vivió Guatemala en la década del 80, muchas mujeres debieron desplazarse para salvar la vida. En la huida, miles de niños resultaron separados de sus madres y fueron dados por desaparecidos. La Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala estima en más de 400 los casos documentados de niños desaparecidos a causa del conflicto y desarrolla un programa para la búsqueda de estos niños. En la actualidad, el programa investiga unos veinte casos.

El CICR apoya los esfuerzos realizados por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala para hacer realidad el derecho a saber.

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6-03-2008