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1-03-2007    
¿Las mujeres en la guerra son particularmente vulnerables?
En las situaciones de conflicto, las mujeres suelen ser consideradas como una categoría de personas particularmente vulnerables. Sin embargo, suelen dar prueba de gran fortaleza e ingenio para afrontar las dificultades. A fin de ayudar prioritariamente a las personas más vulnerables, el CICR debe evaluar, en cada contexto, las nociones de riesgos y de vulnerabilidad.

En la opinión pública, aunque no en el derecho internacional humanitario (DIH), la tendencia es representar sistemáticamente a las mujeres en las situaciones de conflicto armado como "víctimas" particularmente "vulnerables". ¿Es acertada esa representación?

Las nociones de riesgo y vulnerabilidad

  • Para aprehender el riesgo, se debe considerar la naturaleza del peligro y su probabilidad, así como la gravedad de las consecuencias potenciales. Identificar a las personas en riesgo significa identificar los grupos y/o categorías de personas que son más susceptibles de ser víctimas de una violación, un problema, un hecho, para anticiparlos y atenuar sus efectos de manera preventiva.
  • Identificar a las personas vulnerables permite al CICR, después de haber evaluado la situación y los problemas, concentrar sus actividades en favor de quienes tienen mayores necesidades. Para determinar la vulnerabilidad ante un problema, se debe considerar el grado de exposición a un riesgo o a un problema dado (o cambio abrupto de situación) y relacionarlo con los mecanismos de adaptación (capacidad de reaccionar, mecanismos de supervivencia, de protección, o recursos de que disponen las personas), así como la resistencia de las personas afectadas. La vulnerabilidad de los diferentes grupos, hombres, mujeres, niños, ancianos, difiere entonces según la naturaleza de las violaciones o los hechos y sus consecuencias, según el grado de exposición o de impacto en el grupo, así como en la capacidad de éste para superar el problema.
  • No, las mujeres no son vulnerables por su condición de mujeres. Dan prueba, incluso, de gran fortaleza, como demuestran sus papeles de combatientes, promotoras de paz, o incluso las funciones y las responsabilidades que asumen en tiempo de guerra para proteger y mantener a sus familias. Las mujeres afectadas por los conflictos en todo el mundo demuestran que no sólo pueden ser muy valientes y tenaces, sino también capaces de afrontar las dificultades con mucho ingenio. Lo demuestran cuando cumplen su papel cotidiano de jefas de familia, generan los ingresos del hogar y cuidan de sus familiares, así como cuando participan activamente en la vida de la comunidad.

    La vulnerabilidad como tal no corresponde a una categoría o a una definición fácil de establecer. De modo que es fundamental preguntarse: ¿quién es vulnerable ante cada riesgo en particular?

    ¿Cómo determinar la vulnerabilidad?


    1. Factores de vulnerabilidad vinculados a las características físicas

    Algunas categorías de personas se identifican como población que tiene derecho a recibir una protección específica conforme al DIH; es el caso de las mujeres y de los niños que deben ser objeto de un respeto especial y ser protegidos en particular contra toda forma de atentado al pudor (véanse los artículos 76 y 77 del Protocolo adicional I a los Convenios de Ginebra, 8 de junio de 1977). Se confiere esa protección específica a los niños en razón de la vulnerabilidad que implica su edad, mientras que, en el caso de las mujeres, esa protección responde, principalmente, a las necesidades específicas que tienen en materia de salud, higiene, necesidades fisiológicas o vinculadas a su papel de madres. De modo que, en el DIH, las mujeres no son consideradas "vulnerables" por ser mujeres, sino que su vulnerabilidad se relaciona con características físicas o necesidades específicas, como las de las mujeres embarazadas, las parturientas o las madres con niños pequeños. Los niños, por su parte, son considerados justamente como una categoría de personas vulnerables en razón de su desarrollo fisiológico y mental, capacidades relativas a su edad y su dependencia de los adultos.

    2. Factores de vulnerabilidad vinculados a los factores sociales, económicos, políticos y culturales
    Para el CICR, la vulnerabilidad resulta de las condiciones de vida precarias de las personas, familias o comunidades ante una amenaza que adopta la forma de un cambio brutal de su entorno. Suelen producirse cambios de ese tipo en un conflicto armado o en una situación de disturbios internos. Las circunstancias particulares de cada contexto y la situación de cada grupo o individuo permiten determinar quién es realmente vulnerable. Un grupo vulnerable en un contexto puede no serlo en otro: las viudas, por ejemplo, se benefician de mecanismos de solidaridad en algunos contextos, mientras que son estigmatizadas en otros. Para analizar la vulnerabilidad, se tienen en cuenta, sobre todo, factores socioeconómicos, a saber, el empleo (o el ingreso), el capital humano (acceso a la educación, la salud), la vivienda, los papeles socioeconómicos y sus distribuciones dentro del hogar, el capital social (redes de solidaridad y relaciones de reciprocidad entre familias y con el Estado y las instituciones privadas), etc.

    Las mujeres, en numerosos contextos, están sujetas al sexismo de sociedades patriarcales y sufren discriminaciones en el hogar, el lugar de trabajo y, más ampliamente, dentro de la comunidad. Esas discriminaciones pueden ser, según los contextos, factores de vulnerabilidad que afectan a las mujeres en el plano social o económico y pueden ser consideradas en la evaluación de la situación y las necesidades.

    3. Factores de vulnerabilidad vinculados al conflicto

    ©CICR/B. Heger/sd-e-00689

    La vulnerabilidad de las mujeres suele derivar del hecho de que los conflictos armados han evolucionado de tal manera que la población civil se halla cada vez más en medio de los combates y que, por lo general, las mujeres tratan de preservar y asegurar la supervivencia de su familia día a día. Son particularmente susceptibles de conocer la exclusión, la pobreza y los sufrimientos generados por el conflicto armado, cuando ya son objeto de discriminación en tiempo de paz.

    En algunos conflictos, cuando las mujeres son consideradas las depositarias "simbólicas" de la identidad cultural y étnica, las que engendran a los portadores de las generaciones futuras de la comunidad, pueden sufrir ataques o amenazas dentro de su propia comunidad, si no cumplen ese papel. También pueden ser el blanco del enemigo, que se propone modificar o hacer desaparecer ese papel. La violencia sexual como método de guerra, o la exigencia de que las mujeres tengan más hijos para reemplazar a los niños perdidos las vuelven particularmente vulnerables. Deben tomarse en consideración las necesidades específicas que derivan de esa situación.

    El grado de vulnerabilidad de las personas y los grupos de riesgo debe evaluarse constantemente en función de la evolución de la situación en el terreno. En efecto, un grupo que, en la primera evaluación, no había sido identificado como grupo vulnerable puede llegar a serlo después, y viceversa.

    ¿Las mujeres son más vulnerables que los hombres?


    ¿Las mujeres son más vulnerables que los hombres en situaciones de conflicto armado? En principio, no. Sin embargo, los conflictos de hoy muestran que cada vez más se toma a las mujeres como objeto de los ataques.

    Los hombres también son vulnerables a la violencia de los conflictos armados. En algunos contextos, la proporción de hombres puede alcanzar el 96% entre los detenidos y representar el 90% de las personas dadas por desaparecidas. Los hombres también son particularmente susceptibles de ser heridos o asesinados como objetos legítimos de ataques, dado que las fuerzas armadas y los grupos armados por lo general reclutan a sus miembros en la población masculina.

    De modo que los diferentes grupos están determinados por factores de vulnerabilidad diferentes, y es una simplificación abusiva considerar un sexo u otro como inevitablemente más vulnerable. Las mujeres, como los hombres, pueden ser tomadas como objeto de ataques en fenómenos de "desaparición" o de detención de opositores políticos, pero los hombres, como grupo, suelen ser objeto de privación de libertad o de ejecución sumaria, en su calidad de opositores militares, reales o potenciales. En cambio, las mujeres y las niñas están mucho más expuestas a la violencia de tipo sexual, más allá de los motivos del agresor (obsérvese que los hombres también son víctimas de ese tipo de abusos). Por otra parte, las mujeres o las niñas combatientes pueden incitar o cometer actos de violencia como sus pares e incluso mostrarse a veces más duras o crueles que los hombres, para ser reconocidas.

    En conclusión, las mujeres no son vulnerables por su condición de mujeres, ni más vulnerables que los hombres en las situaciones de conflicto armado. Entonces, en función de la especificidad de una situación y de los diversos factores que entran en juego, se reconocerá que un grupo de mujeres es particularmente vulnerable o que necesita una asistencia especial. En cada situación, es importante proceder a una evaluación profunda de las necesidades a fin de identificar los grupos más vulnerables, teniendo en cuenta la eventualidad de las situaciones y las necesidades específicas de las mujeres.

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    1-03-2007