República Centroafricana: la malaria, un flagelo silencioso
11-01-2012 Galería de fotos
La malaria es la primera causa de muerte en la República Centroafricana. Desde septiembre de 2011, el CICR viene aplicando un proyecto piloto para combatir este flagelo en Obo, una localidad situada en el sudeste del país. La idea es sencilla: diagnosticar la enfermedad ante los primeros síntomas, administrar medicamentos contra la malaria y prestar atención médica durante el tratamiento, sin costo alguno para el paciente. En tres meses, este programa ha demostrado que el tratamiento temprano de la malaria reduce drásticamente la tasa de mortalidad. Esta galería fotográfica ofrece información sobre la región, también afectada por la pobreza endémica y la violencia vinculada con la presencia del Ejército de Resistencia del Señor.
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La tranquilidad de este lugar es sólo aparente. La mitad de los 12.000 habitantes de Obo ha huido a otras partes de la República Centroafricana; de los que quedan, muchos son refugiados provenientes de la vecina República Democrática del Congo.
En esta región, la población sufre una pobreza extrema. Los actos de violencia cometidos por algunos portadores de armas y el clima de violencia causado por su presencia empeoran la situación, particularmente en lo que respecta a la atención de salud.
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El médico a cargo del hospital regional de Obo fue asesinado en junio de 2011 por personas no identificadas. Hoy, una enfermera y un farmacéutico hacen lo posible por mantener el hospital en funcionamiento. La localidad de Obo se encuentra en la prefectura de Haut-Mbomou, cuya población ronda los 40.000 habitantes y que cuenta con sólo tres enfermeras calificadas. En la República Centroafricana, la expectativa de vida es de 48 años, lo que sitúa a este país en el penúltimo puesto de la clasificación mundial. La ausencia de centros de salud explica, en parte, esta lamentable situación. -

El hospital tiene sólo 15 camas. La esposa de este paciente tuvo que comprar la solución intravenosa en el mercado local, sin garantía alguna de la calidad del producto.
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Joseph, el farmacéutico del hospital, expresa sus preocupaciones: "Es una vergüenza que no podamos hacer más por la gente. Estamos sentados aquí todo el día, sin poder actuar". El abastecimiento de medicamentos al hospital es irregular; la farmacia sólo recibe unos pocos medicamentos contra la malaria y algunos antibióticos.
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En septiembre de 2011, el CICR puso en marcha un programa para el tratamiento temprano de la malaria y capacitó a diez habitantes de Obo para que lo administraran. Ante el primer síntoma de malaria (diarrea, fatiga extrema y fiebre), los pobladores de Obo ahora pueden consultar a una de estas personas, conocidas como "distribuidores", sin costo alguno.
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Los distribuidores visitan en su domicilio, de día o de noche, a los pacientes que están demasiado débiles para ir a consultarlos. Anotan la temperatura y el peso del paciente y, si los síntomas indican la presencia de malaria, realizan un examen de sangre.
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El distribuidor extrae una gota de sangre y la examina en el acto, utilizando una prueba sencilla pero fiable. La malaria es la primera causa de muerte en la República Centroafricana. Causa estragos entre los más débiles, especialmente los ancianos y los niños menores de cinco años.
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La gota de sangre se analiza en este "minilaboratorio", que presenta los resultados en sólo 15 minutos. Tratarse temprano es tratarse mejor. El tratamiento temprano suele prevenir posibles complicaciones fatales.
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Si el examen de sangre indica la presencia de malaria, el distribuidor prescribe medicamentos contra la malaria y vigila al paciente durante los siguientes tres días, principalmente para asegurar que los pacientes tomen la medicación estrictamente según las indicaciones y que su estado no se deteriore. Tanto el tratamiento como la medicación son gratuitos.
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En poco más de dos meses, el equipo de distribuidores creado por el CICR en Obo atendió 2.500 consultas y trató a más de 1.500 pacientes. Tres días después de experimentar los primeros síntomas, esta niña y su madre volvieron a sonreír.

