Las municiones en racimo han tenido terribles consecuencias en los civiles; han causado la muerte y heridas a grandes números de personas y han originado persistentes problemas socioeconómicos. En 2008, los Gobiernos negociaron y aprobaron la Convención sobre Municiones en Racimo. Ese importante tratado de derecho internacional prohíbe el empleo, la producción, el almacenamiento y la transferencia de municiones en racimo y obliga a los Estados a tomar medidas específicas para que esas armas no se cobren nuevas víctimas. Sigue