Señor presidente:
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en nombre de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y de su Federación Internacional (FICR) acoge, con beneplácito, esta oportunidad de dirigirse a la Segunda Reunión Bienal de los Estados para examinar la ejecución del Programa de Acción de las Naciones Unidas. La presente reunión se celebra en una coyuntura crítica por lo que respecta a las iniciativas globales en el ámbito de la prevención de la proliferación descontrolada de las armas pequeñas. Durante los próximos doce meses, Los Estados, las ONG y otros interesados deberán trabajar con más ahínco, a fin de prepararse para la Conferencia de Examen que tendrá lugar dentro de un año, y más aún, para velar por que los compromisos que figuran en el Programa de Acción se traduzcan en mejoras patentes en la vida de las personas civiles que sufren los efectos de la violencia de las armas pequeñas. Sobre esta base deberá evaluarse, dentro de un año, el Programa de Acción.
En el ámbito humanitario, uno de los logros más importantes desde la última Reunión Bienal han sido las promesas formuladas, ante la XXVIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, celebrada en diciembre de 2003, por los Estados Partes en los Convenios de Ginebra y por todas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Además de comprometerse a aplicar una amplia gama de medidas de índole práctica para disminuir el costo humano de la disponibilidad incontrolada de armas y del amplio uso indebido que se hace de ellas, los participantes en ese evento afirmaron que la obligación que tienen los Estados de "respetar y hacer respetar" el derecho internacional humanitario exige un control estricto de la disponibilidad de armas y de municiones, a fin de garantizar que no lleguen a manos de quienes se servirían de ellas para contravenir el derecho humanitario.
"Por lo que atañe a los ordenamientos nacionales, son contados los países que han incluido en las leyes de transferencia de armas criterios basados en el derecho humanitario."
Sobre este particular, el CICR se esfuerza por instar a que los Estados incluyan en sus normas relativas a la transferencia de armas una disposición que proscriba las transferencias cuando se considere probable que las armas puedan servir para contravenir las normas de derecho humanitario. Complace al CICR observar que ese empeño ha tenido cierto éxito. Hay cada vez más normas y reglamentos nacionales o regionales sobre la transferencia de armas que requieren la consideración de la observancia del derecho internacional humanitario. Entre los adelantos más significativos de los dos últimos años, cabe señalar las referencias que se hacen en ese sentido en el Reglamento modelo referente al control de intermediarios de armas de fuego, aprobado por la Organización de los Estados Americanos, y en las "Best practice guidelines for the import, export, transfer and transit of small arms and light weapons" (Directrices de mejores prácticas para las importaciones, exportaciones y el tránsito de armas pequeñas y armas ligeras) para la región de los Grandes Lagos y el Cuerno de África. Asimismo, satisface al CICR que, entre las principales mejoras resultantes de la revisión del Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas, está prevista una enmienda aclaratoria que refuerce el criterio humanitario actual.
Las consideraciones que hoy se aplican a la transferencia de armas varían, no obstante, de una región a otra y no todas han acordado comprometerse en este sentido. Por lo que atañe a los ordenamientos nacionales, son contados los países que han incluido en las leyes de transferencia de armas criterios basados en el derecho humanitario. Esto evidencia la necesidad de consensuar normas sobre el particular, a fin de lograr enfoques consecuentes entre los Estados con respecto a las decisiones en materia de transferencia de armas. Por consiguiente, el CICR apoya el desarrollo de un acuerdo internacional en que se definan normas comunes para reglamentar las transferencias de armas sobre la base de las obligaciones que incumben a los Estados de conformidad con el derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario. Asimismo, nos complace observar que un creciente número de Estados considera también que es necesaria esta clase de acuerdo global para la transferencia de armas y alienta a que todos los Estados ponderen el valor de esta medida.
El CICR ha hecho también hincapié en la necesidad de actuar con mayor premura, a fin de evitar las actividades ilícitas de intermediarios en el comercio de armas, lo que en el Programa de Acción figura como uno de los ámbitos clave en que los Estados deben considerar medidas adicionales. Mediante la concertación de las transferencias de armas a las zonas de conflicto donde siguen cometiéndose graves violaciones del derecho internacional humanitario, contraviniendo a menudo los embargos de armas de las Naciones Unidas, algunos intermediarios contribuyen al empeoramiento de estos conflictos armados y propician las violaciones continuas. Prosiguen con el tráfico ilícito de armas, con impunidad, aprovechándose de las lagunas jurídicas y de la falta de coherencia en los mecanismos nacionales y zonales. La única forma de contrarrestar este comercio irregular es a través de la institución de un régimen jurídico global y eficaz. Lamentablemente, comenzará a haber adelantos en la consecución de este objetivo sólo después de la Conferencia de Examen. Mientras no se disponga de un marco jurídico global, el CICR seguirá instando a que los Estados tomen medidas adicionales, a nivel nacional y regional, con objeto de contrarrestar la intermediación ilícita de armas, incluso mediante la criminalización de actos de esta índole y la inculpación de los responsables.
Por lo que atañe a las demás medidas de seguimiento que figuran en el punto IV del Programa de Acción, se destaca el instrumento aprobado recientemente para promover la identificación y el rastreo de las armas pequeñas ilícitas. Este nuevo instrumento posibilitará una colaboración internacional sobre el particular. El CICR espera que los Estados demuestren ahora su compromiso con el objetivo humanitario que contiene el instrumento relativo al marcado y al rastreo de armas, llevando a la práctica, con prontitud, las disposiciones del mismo.
Señor presidente:
"Acucia la necesidad de aprobar medidas más vinculantes y exhaustivas."
Desde la aprobación del Programa de Acción, en 2001, es obvio que se plantean cuestiones adicionales que hay que tratar para que los Estados puedan prevenir con eficacia la proliferación generalizada y el uso abusivo de las armas pequeñas y de las armas ligeras. El desarrollo de controles globales de los intermediarios y la instauración de normas comunes para las transferencias internacionales de armas no sólo servirían para complementar el Programa de Acción y el nuevo instrumento de marcado y rastreo, sino que probablemente el éxito de unos dependerá de la aprobación de los otros. Un enfoque más exhaustivo en la prevención de la violencia de armas pequeñas conlleva, asimismo, una labor más ardua para influir en la conducta de quienes portan las armas y paliar la vulnerabilidad de las víctimas.
Un cometido primordial de esta segunda Reunión Bienal es evidenciar las lecciones aprendidas y las dificultades con que se ha tropezado en la ejecución del Programa de Acción. El CICR insta a que todos los participantes aprovechen los debates temáticos para observar, no sólo los logros, sino lo que queda por hacer. Es fundamental debatir, a fondo, la labor de los últimos cuatro años, para que la Conferencia de Examen pueda establecer pautas en el futuro. Es obvio que en relación con el Programa de Acción ha habido adelantos para instituir una variedad de mecanismos y de normas que surtirán efecto a largo plazo. Los Estados, las organizaciones internacionales y las ONG han invertido considerables recursos y energía para apoyar la ejecución del mismo. No obstante, aún falta mucho para que podamos concluir que el Programa de Acción ha salvado vidas sobre el terreno o propiciado una reducción global de la disponibilidad de armas ilícitas. Acucia la necesidad de aprobar medidas más vinculantes y exhaustivas. El Comité Internacional de la Cruz Roja insta a que todas las delegaciones aprovechen los próximos doce meses para lograr que la Conferencia de Examen consolide las medidas globales destinadas a poner fin al inconmensurable sufrimiento humano que conlleva el fácil acceso a las armas pequeñas y a las armas ligeras.
Gracias, Señor presidente.