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11-04-2007  Informe  
Personas civiles desprotegidas
El continuo deterioro de la crisis humanitaria en Irak

©Reuters/Ali Jasim, Courtesy

La situación humanitaria empeora continuamente y afecta a todos los iraquíes de forma directa o no.

Ha de ser una prioridad proteger a la población civil iraquí, y el CICR insta vehementemente a un mayor respeto del derecho internacional humanitario. Hace un llamamiento a todos los que puedan ejercer una influencia en el ámbito militar o político sobre el terreno a que la pongan por obra, a fin de que se respete y proteja la vida de las personas iraquíes. De conformidad con el derecho internacional humanitario, ésta es una obligación tanto para los Estados como para los actores no estatales.

El CICR vela por que la población iraquí reciba la ayuda que más necesita. Con esta finalidad coopera estrechamente con la Media Luna Roja de Irak. Huelga señalar, sin embargo, que la ayuda humanitaria no es suficiente para atender a las ingentes necesidades de la población iraquí en las actuales circunstancias, que son desastrosas.

Un conflicto del que nadie sale indemne


El conflicto en Irak inflige grandes sufrimientos a toda la población. Las personas civiles son las que más sufren a causa de la implacable violencia, así como de las condiciones de seguridad sumamente precarias que afecta la vida y la subsistencia de millones de ellas. Cada día, mueren docenas de personas y muchas más resultan heridas. La difícil situación de las personas civiles nos recuerda cada día que se ha faltado al respeto de la vida y la dignidad de las personas civiles por mucho tiempo.

"Una vez me pidieron que fuera al lugar donde había habido una explosión. Vi a un niño de cuatro años sentado junto al cadáver de su madre, que fue decapitada por la explosión. Le hablaba y le preguntaba qué había ocurrido. El niño había salido de compras con su madre".
Saad, un joven colaborador humanitario de Bagdad.

"Hace un tiempo, hubo un tiroteo cerca de la Mezquita de Abu Hanifa entre la policía y un grupo armado. Un joven transeúnte recibió tres tiros que le causaron graves heridas. Yacía en el suelo y a gritos pedía auxilio. A causa del tiroteo, nadie podía acercársele para evacuarlo. Se desangró ante nuestros ojos".
Raad, un tendero del barrio Adhamiya, en Bagdad

"Me abordaron unos hombres armados y me dijeron que tenía dos horas para que marchara de mi casa, con mi mujer y mis tres hijos. Me dijeron que no podía llevar nada, ni siquiera la ropa de mis hijos".
Saad, un ingeniero del barrio Hurriya, en Bagdad

"Tiene suerte el que recibe la advertencia de que tiene que dejar su casa, pues tiene, al menos, la posibilidad de sobrevivir. Hay que estar siempre preparados para huir de su propia casa".
Un empleado del CICR en Bagdad

Tiroteos, bombardeos, secuestros, asesinatos, operaciones militares y otras formas de violencia obligan a miles de personas a dejar sus hogares y a ponerse a salvo en otros lugares de Irak o en países vecinos. Tanto los cientos de miles de personas desplazadas en todo el territorio iraquí, como las familias que generosamente aceptan acogerlas en sus hogares, tropiezan con grandes dificultades para hacer frente a la actual crisis.

En algunos lugares, especialmente en Bagdad y en los alrededores, muchas familias temen salir de la casa para ir a trabajar o a hacer compras o les da miedo que los niños vayan a la escuela a causa de la violencia fortuita y del peligro de ser secuestrado contra el pago de un rescate.

Día tras día, los establecimientos sanitarios trabajan al máximo de su capacidad tratando de hacer frente a la llegada de innumerables víctimas. Muchos enfermos y heridos no van al hospital porque es demasiado peligroso. Los pacientes y el personal médico reciben frecuentes amenazas o son víctimas de ataques.

Se ha señalado que en muchos sectores escasean los víveres. Según la Media Luna Roja de Irak, el año pasado se registró un incremento de la malnutrición. Las infraestructuras de abastecimiento de agua, de alcantarillado y de electricidad, sumamente inadecuadas, constituyen un peligro para la salud pública.

El desempleo y la pobreza aumentan y muchas familias siguen dependiendo de las distribuciones gubernamentales de víveres para subvenir sus necesidades básicas. Según fuentes gubernamentales, alrededor de un tercio de la población vive en la pobreza y más del 5% en la extrema pobreza.

La mayor parte de la infraestructura vital de Irak está en malas condiciones por falta de mantenimiento y a causa de las restricciones de seguridad que han impedido realizar las reparaciones necesarias en las redes de energía eléctrica, y en los sistemas de abastecimiento de agua y alcantarillado, así como en los establecimientos sanitarios o en edificios donde se prestan servicios básicos.

Hay cada vez más cortes de electricidad en todo el país, incluidas las regiones del norte, en gran parte debido a la imposibilidad tanto de realizar trabajos de mantenimiento como de incrementar la capacidad energética. La crisis es más grave aun, a causa de la escasez de combustible en las centrales eléctricas y a los actos de sabotaje. Por consiguiente, las plantas para el tratamiento de agua, los centros de salud y los hospitales dependen en gran medida de los generadores de apoyo, que a menudo dejan de funcionar por uso excesivo o por la falta crónica de combustible.

El legado de destrucción que dejaron los anteriores conflictos (de 1980 en adelante), y los años de sanciones internacionales impuestas a Irak tras la invasión de Kuwait en 1990 exacerban aún más la actual crisis.

El CICR en Irak


En 1980, el CICR comenzó a desplegar actividades en Irak. Desde 2003, ha sido una de las organizaciones internacionales que ha mantenido una constante presencia operacional en el centro, el sur y el norte del país. EL CICR trabaja en estrecha asociación con la Media Luna Roja de Irak.

A pesar de la difícil situación de seguridad, el CICR no escatima esfuerzos para ayudar a las familias más necesitadas. Trabaja en estrecha cooperación con la Media Luna Roja de Irak, que se encarga con regularidad de hacer la distribución de los socorros que proporciona el CICR, y recoge y distribuye mensajes de Cruz Roja (breves mensajes de índole personal destinados a los familiares con los que no hay otra manera de ponerse en contacto a causa del conflicto armado).

Al borde del desastre

Media Luna Roja de Irak:
  • 18 secciones,
  • 135 oficinas en diferentes localidades,
  • más de 1.500 empleados y 9.000 voluntarios activos.
  • El CICR –organización imparcial, neutral e independiente, con una misión exclusivamente humanitaria– vela por la promoción y el respeto del derecho internacional humanitario y otras normas jurídicas aplicables en la actual situación en Irak.

    Desde el bombardeo del santuario sagrado chiita de Samarra, en febrero de 2006, y el consiguiente incremento de violencia, el problema del desplazamiento en Irak es especialmente grave. Miles de iraquíes siguen viéndose obligados a abandonar sus hogares debido a las operaciones militares, a las precarias condiciones de seguridad, y a la destrucción de viviendas. El porvenir es aciago, especialmente en Bagdad y en otros lugares con comunidades mixtas, en donde es probable que empeore la situación.

    Según la Media Luna Roja de Irak, unas 106.000 familias han sido desplazadas en el interior del país desde febrero de 2006 y unos dos tercios de los desplazados son mujeres y niños, y, en general, es una mujer quien vela por su sustento.

    Abu Ahmed, un desplazado con su familia
    "Mi familia es chiita y vivimos con una familia suní. Las milicias obligaron a las dos familias a dejar sus viviendas. Somos 30 personas alojadas en un mismo lugar: 14 niños y 14 adultos, y las abuelas. Vivimos en una construcción abandonada y nos protegemos de la intemperie con las chapas de plástico que nos dio el CICR, que también nos proporcionó víveres. Los adultos hacemos lo posible por seguir trabajando y aceptamos todos los empleos que encontramos. Sin embargo, lo que ganamos no basta para vivir decentemente".

    Casi todas las personas desplazadas se han alojado con familias de acogida, la mayoría de las cuales lucha para hacer frente a la nueva carga con limitados recursos. Algunas personas se han refugiado en campamentos, en edificios públicos y en cuarteles militares abandonados. El lugar donde los desplazados deciden buscar refugio depende a menudo de la presencia de parientes o amigos y, a causa de la actual violencia sectaria, depende también de la composición étnica o religiosa de la comunidad de acogida.

    Muchas veces, tanto las familias desplazadas como las comunidades que las acogen necesitan materiales para construir un alojamiento, agua potable, saneamiento adecuado, víveres y otros artículos de primera necesidad.

    "El CICR proporciona cada mes socorros de emergencia para 60.000 personas, que forman parte de los grupos más afectados por la situación", dice Barbara Huntziker, coordinadora de socorros del CICR para Irak. "Trabajamos en estrecha cooperación con la Media Luna Roja, que se ocupa de hacer la mayor parte de las distribuciones. La finalidad es mejorar la vida de las personas, velando por que tengan los víveres y los artículos esenciales para sobrevivir. Ayudamos tanto a las personas desplazadas como a las que les dan alojamiento. También socorremos a los ingentes, a las viudas que deben buscar el sustento de la familia y a las personas con necesidades especiales, como los inválidos y los huérfanos".

    El desplazamiento de cientos de miles de personas se añade a las grandes dificultades con que tropieza la infraestructura básica de Irak, que escasamente basta para atender a las necesidades de los residentes.

    El derecho internacional humanitario y las personas desplazadas

    Los desplazados internos están protegidos por el derecho internacional humanitario y para el CICR forman parte de las personas que más necesitan recibir su ayuda.

    El derecho internacional humanitario, que es de obligatorio cumplimiento tanto para los Estados como para los actores no estatales, es una base jurídica apropiada para resolver el problema del desplazamiento interno causado por un conflicto armado.

    La forma más eficaz de evitar el desplazamiento es respetar los derechos de la población civil en caso de conflicto armado o de otras situaciones de violencia. Nadie que necesite ayuda debería quedar sin recibir asistencia o protección.

    Muchos grupos de personas especialmente vulnerables, como los ancianos, los inválidos y las mujeres que velan por el sustento de la familia, necesitan recibir ayuda humanitaria.

    La asistencia médica en peligro

    "A causa de los ataques diarios, es como si Bagdad estuviese en un constante estado de emergencia. Con el apoyo del Ministerio de Salud y la ayuda del CICR, empleamos los medios a nuestra disposición para hacer lo mejor que podemos, a fin de dar abasto a la afluencia de heridos. Nuestras salas quirúrgicas están siempre atestadas de heridos y las condiciones de trabajo son extremadamente difíciles. Actualmente, de los 208 cirujanos que trabajaban aquí, sólo hay 40 aún en servicio".
    Doctor Adel Al-Shammari, director del Hospital Universitario Al Kindi, Bagdad (febrero de 2007)

    "Cuando di a luz a mi hija, tuve que llamar a una partera, ya que las maternidades no funcionaban en Baquba. Tras el parto, tuve graves complicaciones. Tuve fuertes hemorragias durante ocho días. Era imposible hacer una transfusión, y yo perdía el conocimiento. Me llevaron a Bagdad, a pesar de todos los riesgos y peligros del viaje. No sé cómo logré sobrevivir".
    Myriam, de Baquba

    A raíz del asesinato o del secuestro de colegas, muchísimos profesionales médicos huyen del país. En los hospitales y otros servicios esenciales hace falta acuciantemente personal calificado. Según el Ministerio de Salud iraquí, más de la mitad de los médicos de Irak ha abandonado el país.

    La afluencia masiva de heridos a los hospitales, a causa de los ataques diarios contra los civiles y de otros incidentes violentos, supone una enorme presión adicional para el sistema de asistencia de salud. Con frecuencia, se emplean hasta el máximo los recursos humanos y otros recursos.

    Derecho internacional humanitario y asistencia médica

    En un conflicto armado, tanto los Estados como las partes no estatales tienen la obligación de proteger al personal médico y las instalaciones médicas y de velar por que toda la población tenga, en todas las circunstancias, un acceso adecuado a los servicios de salud y médicos.

    Preocupa principalmente la inobservancia del estatuto especial de que gozan el personal médico y las instalaciones médicas. Un director de hospital en Bagdad dijo al CICR que las escasas condiciones de seguridad impedían al personal prestar servicios médicos. Y, frecuentemente, hay noticias relativas a hombres armados que irrumpen en hospitales y obligan a los médicos a atender prioritariamente a sus compañeros, en detrimento de otros heridos que necesitan asistencia más urgente.

    A veces, los bloqueos en las carreteras y los puntos de control impiden que los médicos y los pacientes lleguen a tiempo a los centros de asistencia sanitaria. La falta de seguridad también dificulta la distribución de suministros médicos en muchos lugares de Irak.

    El año pasado, el CICR proporcionó a varios centros sanitarios medicamentos y suministros quirúrgicos suficientes para dar tratamiento y operar hasta a 3.000 víctimas con heridas de guerra. Entre estos centros figuran los hospitales de Al Imam, Al Kindi, Al Yarmuk, Al Nauman y el centro Ciudad Médica en Bagdad, así como varios centros en las gobernaciones de Al Anbar, Karbala, Mosul, Kirkuk, Nayaf, Basora, Missan, Qadisiyah y Arbil. Además, el CICR ya ha constituido reservas de surtidos quirúrgicos y médicos en todo el país, a fin de poder actuar rápidamente en caso de urgencias.

    Sucia y escasa – la crisis del agua

    Ahmed, 23 años, del distrito de Rasafa en Bagdad

    A causa de las condiciones de vida cada vez más difíciles en Bagdad, Ahmed tuvo que abandonar la escuela y comenzar a trabajar en el mercado, para ganarse la vida. Su madre murió y su padre se fue. Ahora vive con su abuelo. En diciembre de 2006, fue víctima de una enorme explosión en el mercado, que provocó muchos muertos y heridos.

    "Lo único que recuerdo es haberme despertado en una cama de hospital y sin piernas", dice. "No tenía ganas de seguir viviendo, pero mi abuelo no cejó en darme valor, en preguntar por todas partes cuál era el mejor lugar para que yo pudiera tener prótesis de piernas".

    Siguiendo el consejo de amigos, Ahmed fue al centro ortopédico y de rehabilitación dirigido por el CICR en Arbil. Le dijeron que sus heridas aún no habían sanado y que necesitaba esperar antes de recibir tratamiento.

    Ahmed estaba muy deprimido, pero el personal del centro le dio ánimo. "Me reembolsaron los gastos para regresar a Bagdad", dice. "Incluso me dieron un poco de dinero, para que pudiese regresar cuando estuviese en condiciones. Espero con ansias poder volver a caminar".

    A pesar de las limitadas mejoras realizadas en algunas regiones, especialmente en el sur, tanto la cantidad como la calidad del agua potable en Irak siguen siendo insuficientes. El agua suele estar contaminada, a causa del deficiente estado de los sistemas de alcantarillado y de abastecimiento de agua y del vertido de aguas residuales sin tratar en los ríos, que son la principal fuente de agua potable. La escasez de electricidad y de combustible y el mantenimiento deficiente de la infraestructura significan que no hay un abastecimiento regular y seguro de agua limpia y que, con frecuencia, no se eliminan adecuadamente las aguas residuales.

    Además de efectuar las obras de mantenimiento y de reparación para garantizar el abastecimiento de agua para casos de urgencia, el CICR también transporta, diariamente, agua potable en camiones para las personas desplazadas y otras personas particularmente vulnerables. También distribuye agua en bolsas de plástico selladas.

    Separados – La suerte que corren las familias separadas


    Actualmente, decenas de miles de personas están detenidas por las autoridades iraquíes y las fuerzas multinacionales en Irak. Muchas familias siguen sin tener noticias de familiares que fueron dados por desaparecidos durante los conflictos pasados o en las hostilidades actuales.

    El conflicto ha separado a muchas familias, cuyos miembros han sido detenidos o han huido de sus hogares para buscar seguridad en Irak o fuera del país. Con frecuencia, los familiares separados necesitan dar con el paradero de sus seres queridos y restablecer el contacto. Algunos han pasado muchos años sin recibir noticias de sus familiares.

    La visita a las personas detenidas en relación con el conflicto armado en Irak sigue siendo una prioridad humanitaria para el CICR. La Institución visita con regularidad a las personas detenidas por las fuerzas multinacionales o por el gobierno regional kurdo, a fin de evaluar sus condiciones de detención y el trato que reciben.

    Programa de visitas familiares

    El CICR presta ayuda a las familias de los detenidos en Campo Bucca y Shaiba, para que los visiten allí. Proporciona mensualmente ayuda económica a los familiares cercanos para costear parcialmente los gastos de viaje, como el transporte y el alojamiento. La mayoría de las familias, procedentes de todo Irak, no tienen medios para pagar viajes largos y costosos. Desde que el programa del CICR de visitas familiares comenzó en 2005, han podido recibir visitas 6.500 detenidos.

    El CICR en 2006

    Esposas de detenidos

    "La última vez que vi a mi esposo fue hace tres años. Desde que lo detuvieron, he provisto sola a las necesidades del hogar. En Oriente Próximo, son los hombres quienes tratan de todos los problemas diarios y los asuntos familiares. La educación de los hijos, sobre todo de los varones, es una ingente tarea sin la presencia del padre. Los hijos necesitan modelos de comportamiento y yo no puedo ser a la vez la figura materna y paterna. Los años pasan y los hijos crecen. Intento prepararlos para el día en que ‘vuelen por sus propias alas’ y afronten el mundo. Es difícil hacer todo sola".
    • Más de 227.000 personas, la mayoría miembros de familias desplazadas, recibieron ayuda alimentaria en varios lugares de Irak. Más de 161.000 personas recibieron artículos de primera necesidad.
    • Unas 83.000 personas, incluidos miembros de familias desplazadas, pudieron abastecerse de agua mediante la realización de los proyectos de urgencia del CICR para agua y saneamiento.
    • En total, más de cuatro millones de personas se beneficiaron de la realización de los proyectos de agua y saneamiento.
    • Veinte hospitales principales en Hilla, Bagdad, Diwaniya, Karbala, Nayaf y Tal Afar recibieron suministros médicos y quirúrgicos para el tratamiento de pacientes heridos.
    • Además del centro de Arbil, que es dirigido completamente por el CICR, la Institución prestó apoyo a ocho centros ortopédicos en Bagdad, Hilla, Nayaf y Basora, así como al centro de la Media Luna Roja de Irak en Mosul. En total, estos centros ayudaron a unos 21.000 pacientes, a los que se proporcionaron 7.300 prótesis y unos 460 pares de muletas.
    • Doce salas de urgencia de hospitales recibieron equipos nuevos.
    • Se repararon los sistemas de agua y saneamiento de diez hospitales, cuya capacidad conjunta permite tratar a unos 5.000 pacientes internos.
    • En las gobernaciones de Anbar, Babel, Bagdad, Diwaniya, Karbala, Salah Al Din y Wasit, se repararon o se mejoraron las instalaciones de saneamiento de 67 centros de atención primaria de salud. En dichos centros se presta tratamiento a un promedio de 9.000 pacientes por día.
    • En el curso de 109 visitas efectuadas en 28 lugares de detención, el CICR visitó a más de 32.000 detenidos, de los cuales a 9.000 individualmente.
    • En Campo Bucca y en la instalación de Shaiba, unos 6.400 detenidos se beneficiaron del programa del CICR de visitas familiares.
    • En colaboración con la Media Luna Roja de Irak, el CICR entregó aproximadamente 37.000 mensajes de Cruz Roja y recogió más de 30.500 mensajes de Cruz Roja.

    Para más información (sólo en inglés), consúltese el resumen de actividades

    Informe completo en inglés
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