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Béatrice Mégevand-Roggo, jefa de Operaciones del CICR para Oriente Próximo y África del Norte.
Casi dos años después de su captura, todavía no se sabe qué pasó con los tres soldados. ¿Qué ha hecho el CICR hasta ahora para averiguar su paradero?
Deploramos profundamente que, en el caso de los tres soldados israelíes, Gilad Shalit, Ehud Goldwasser y Eldad Regev, consideraciones puramente políticas hayan pesado más que las preocupaciones humanitarias y el respeto de los principios humanitarios fundamentales.
Desde que los tres soldados fueron capturados en 2006, hemos exhortado reiteradamente a sus captores que los tratasen con humanidad. Hemos insistido en que se nos permitiera visitarlos, o al menos recibir un signo de vida, y hemos recordado a los captores sus obligaciones morales y jurídicas. Incluso nuestros intentos por transmitir noticias familiares a través de un sencillo mensaje de Cruz Roja han sido categóricamente rechazados.
Hemos mantenido frecuentes contactos con los familiares de los soldados e informado periódicamente a las autoridades competentes sobre nuestras actividades.
¿Qué más puede hacer el CICR ahora?
Lamentablemente, no tenemos otra forma de ejercer presión sobre las personas que controlan esta situación para que observen las normas y los principios humanitarios. A pesar de ello, estamos firmemente convencidos de que, para poder lograr algún progreso en esta cuestión, es fundamental establecer y mantener contactos con Hezbolá y Hamas.
Obtener acceso a las personas detenidas en relación con conflictos armados sigue siendo un importante desafío para el CICR en todo el mundo. Somos muy conscientes de la angustia y la ira de innumerables familias que no saben qué ha pasado con sus seres queridos detenidos, retenidos como rehenes o desaparecidos a raíz de un conflicto armado.
¿Qué espera de las personas que retienen a los soldados, y cuál es su mensaje a los familiares?
Una y otra vez hemos prometido a los familiares de Gilad Shalit, Ehud Goldwasser y Eldad Regev, así como a los familiares de todas las personas detenidas o dadas por desaparecidas, que haremos todo lo que esté en nuestro poder para obtener acceso a sus seres queridos o al menos recibir un signo de que están con vida. Éstas no son palabras huecas; hablamos en serio.
Los familiares tienen derecho a conocer la suerte que corrieron sus parientes dados por desaparecidos o detenidos. Como ha dicho reiteradamente el Presidente del CICR, Jakob Kellenberger, al menos debe permitirse que todos los detenidos hagan saber a sus familiares que están con vida.
Instamos a las personas que retienen a los tres soldados a respetar las normas del derecho internacional humanitario y, en particular, a permitirles que mantengan correspondencia con sus familiares.
Estas normas fundamentales son vinculantes tanto para los Estados como para los grupos armados.
Pero, aquí es donde la acción del CICR llega a su límite: no podemos asumir responsabilidades que incumben principalmente a las partes en un conflicto armado. No obstante, seguiremos recordando a los captores de los soldados sus responsabilidades en el marco del derecho internacional humanitario: tratar a los prisioneros con humanidad y permitirles el contacto con sus familiares.