Los devastadores efectos del estricto cierre
Se espera que el reciente acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás disminuya las restricciones al movimiento de personas y mercancías en Gaza. Es demasiado pronto para verificar efecto alguno sobre el terreno, pero el personal del CICR sigue de cerca la situación.
El estricto cierre de Gaza durante el último año ha tenido devastadores efectos en todos los aspectos de la vida de la gente, como el empleo, la salud y el abastecimiento de agua, lo que ha llevado la zona al borde del colapso económico.
"El combustible y las materias primas son esenciales para la industria. Si bien la asistencia humanitaria es un alivio para muchas personas en Gaza, es necesaria la reanudación de la producción y del comercio locales para que la situación de la población civil en general mejore significativamente", dijo Katharina Ritz, jefa de la misión del CICR en Jerusalén.
Acuciante necesidad de bombas de agua y de piezas de recambio en los hospitales
Desde hace un año, a Gaza no llegan artículos esenciales para el funcionamiento de la industria o la reparación de las infraestructuras, como material de construcción. En especial, se necesitan con apremio piezas de recambio para mantener y reponer los equipos de los hospitales y las estaciones de bombeo de agua. Los médicos y las enfermeras luchan por prestar una atención sin riesgos, a causa de la falta de material, como simples bombillas o esterilizadores y equipo de monitoreo para los quirófanos.
La peor cosecha en años
Los granjeros y los pescadores, que ya no pueden exportar nada, apenas pueden ganarse la vida en el mercado local.
Ahmed Mohammed el Kilani, que cultiva patatas, hace frente a la peor cosecha que haya tenido en años. No obstante, resulta difícil vender las pocas que ha cosechado porque no tiene carburante para llevarlas al mercado de la ciudad, y el precio de los burros se ha incrementado con creces.
No sé si cultivaré algo el año entrante ¿Para qué si no puedo vender nada?", dijo. Antes del cierre, ganaba más porque también trabajaba en Israel. Ahora él y su familia no sobreviven con su salario, y son totalmente dependientes de la asistencia humanitaria.
Crisis de carburante
Desde octubre de 2007, ha habido una gradual disminución en el suministro de carburante, sea diésel sea benceno, con el consiguiente deterioro de las condiciones de vida.
Los hospitales, los pozos y las estaciones de bombeo de agua son sumamente vulnerables cuando hay cortes de electricidad, porque los generadores de recambio funcionan con carburante. El acceso al agua potable es sumamente precario.
La escasez de carburante también ha afectado el sistema de tratamiento de aguas residuales, que tenían una capacidad limitada incluso antes del cierre. Ahora, se vierten directamente al mar las aguas residuales. Paliar a este problema es una prioridad para el CICR. En Jan Yunis, en el sur de Gaza, el CICR ha iniciado un proyecto de tratamiento de aguas residuales, que redundará en beneficio de unas 150.000 personas.
Ayuda para los granjeros y los pescadores
El CICR hace lo posible por mejorar la vida de los granjeros y los pescadores pobres, ayudándoles a rehabilitar la tierra y a reparar los barcas. Presta también apoyo a las pequeñas empresas, como salones de belleza y talleres. Sin embargo, ha tropezado con dificultades para hacer pasar los artículos esenciales a Gaza en los últimos meses, sobre todo las piezas de recambio para los motores de las barcas, lo que significa que la ayuda no siempre llega a tiempo a la gente que la necesita. La falta de combustible también ha provocado la suspensión de un programa de rehabilitación de tierras para los granjeros.
"Con el alivio de las restricciones, esperamos que pronto podremos ayudar de nuevo a los granjeros y los pescadores" dijo Katharina Ritz, que puso de relieve el alto precio que paga la población. Durante los últimos seis meses, se ha registrado un incremento en el número de personas civiles muertas y heridas en Gaza, así como en ciudades y poblados israelíes en la frontera. No hay que escatimar esfuerzos para poner fin al incremento de las víctimas mortales".
Para más información:
Dorothea Krimitsas, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 25 90 ó +41 79 251 93 18
Helge Kvam, CICR, Jerusalén, tel.: +972 2 582 88 45 ó +972 52 601 91 50
Iyad Nasr, CICR, Gaza, tel.: +972 8 28 28 874 ó +972 59 60 30 15
Yael Segev-Eytan, CICR, Tel Aviv, tel.: +972 3 524 52 86 ó +972 52 275 75 17