Un afiche advierte a los ciudadanos que no toquen los objetos sospechosos y que se comuniquen con las autoridades libanesas en caso de que encuentren alguno. Casi un año después de terminada la guerra en Líbano, la población sigue viviendo con la amenaza de sufrir heridas o la muerte, o de perder el sustento de vida, a causa de las municiones en racimo y de otros restos explosivos de guerra.