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7-09-2007  Reportaje  
Sudán: el reencuentro con un familiar trae luz a la vida de un hombre ciego
El prolongado conflicto en Darfur ha separado a miles de personas de sus familiares, a lo largo de varias décadas. Salih Ashgar, de 78 años, es una de las víctimas. Huyó para salvar la vida y se refugió en diversos campamentos, casi siempre solo. Sus penurias se agravaron el día en que se quedó ciego. Desde que se reunió con su hermano, tras 24 años de separación, la luz y la esperanza regresaron a la vida de Salih.

En esa noche de julio de 2007, una copiosa lluvia caía sobre el campamento de Sereif, situado en los suburbios de Nyala, en Darfur meridional. Entre la muchedumbre de desplazados, Salih Ashgar tenía motivos para estar contento: sabía que era la última noche que pasaba en ese lugar, donde se había refugiado en octubre de 2004 para escapar de la brutalidad del conflicto armado.

"El conflicto de Darfur afecta a miles de personas como yo, de maneras muy diferentes... Yo era agricultor y pastor en una aldea llamada Habila. El día que huí salvé mi vida, pero perdí todo lo demás", dice Salih.

Salih pertenece a los Bani Halba, una de las mayores tribus árabes en Darfur occidental. Nació en Habila, hace 78 años. Vivió muchos años en ese lugar. Pero su vida cambió drásticamente de la mañana a la noche. Cuando su aldea fue atacada, primero se trasladó a Zalingei, después al campamento de Domaya, y por último, al campamento de Sereif.

Pensó que, de algún modo, todos esos traslados traerían estabilidad y paz a su vida. Pero, poco después de llegar al campamento de Sereif, comenzó a sufrir de los ojos. Como carecía de medios para consultar a un médico, su vista se deterioró gradualmente hasta que, en 2005, se quedó completamente ciego.

Llévame contigo, soy un hombre viejo

"La vida en el campamento suele ser difícil para mí. Desde que perdí la vista, necesito que alguien me ayude si deseo asearme, cocinar u obtener mi ración de alimentos todos los meses. Sin mis vecinos, creo que no hubiese sobrevivido", dice Salih.

Un día, Soad Dawood, voluntaria de la Media Luna Roja Sudanesa, visitó a Salih en su tienda y le preguntó por su familia. "Cuando me dijo que tenía un hermano en Sinnar, le ofrecí escribir un mensaje de Cruz Roja para que pudiese ponerse en contacto con sus familiares. Fue maravilloso para Salih recibir la respuesta de su hermano poco tiempo después. Y cuando el CICR le preguntó si deseaba reunirse con su hermano, sus ojos cansados se llenaron de lágrimas de alegría; fue un momento muy especial para él", dijo Soad.

Salih todavía recuerda las primeras palabras de su mensaje a Mohammed: "Hermano, te extraño. Tengo 78 años. Por favor, llévame contigo, soy un hombre viejo y necesito tu ayuda y tus cuidados."

"Los mensajes de Cruz Roja brindan a las personas separadas de sus seres queridos la esperanza de un futuro mejor. Además, procuramos reunir a personas vulnerables, como Salih, con sus familiares, que pueden prestarles cuidados", añadió Soad.

Antes de dejar el campamento para siempre, Salih estaba alegre y triste a la vez. Estaba seguro de que jamás volvería a ver a sus vecinos, que eran también sus amigos. Muchas mujeres y niños le dijeron adiós, llorando lágrimas de alegría y de tristeza cuando partió al aeropuerto en un vehículo del CICR.

Por primera vez en su vida, Salih subió a un avión. Su destino era Jartum, a sólo un paso del lugar donde se encontraría con su hermano. El cielo estaba diáfano. Salih no podía ver la hermosa vista por la ventanilla, pero sentía la tibieza del sol sobre su rostro. El viaje fue apacible, como si el cielo azul festejara junto con él este importante momento de su vida.

Un sueño hecho realidad

El viaje en automóvil desde Jartum a Sinnar se hizo en cinco horas. "Es un día importante para todos nosotros, no sólo para Salih. Estamos muy contentos de compartir este momento con él", explicó Bushari Abdoun, un funcionario del CICR en el terreno.

Al mismo tiempo, el hermano de Salih, Mohammed, esperaba nerviosamente en el patio de su humilde vivienda. Había imaginado muchas veces el momento en que abrazaría a Salih tras 24 años de separación.

Durante el viaje a Sinnar, Salih estaba tranquilo. Su deseo de reunirse con su familia estaba a punto de cumplirse. Había esperado tanto tiempo reunirse con su hermano, hablarle, compartir el resto de su vida con él. El automóvil del CICR se detuvo frente a la casa de Mohammed.

Lentamente, Salih bajó del automóvil. Caminó hacia Mohammed con la ayuda de Bushari. Mohammed tendió los brazos y tomó las manos de Salih. Los hermanos se abrazaron largamente, entre lágrimas y sonrisas.

"Perdí a mi mujer y a mis dos hijos hace mucho tiempo. Toda mi existencia estuvo llena de tristeza, pero hoy he vuelto a la vida. No me importa morir mañana. Ya no estoy solo. Por fin, estoy con mi hermano. Mi sueño se ha hecho realidad", dijo Salih.

©ICRC/C. Goin
Salih Ashgar en la residencia del CICR.



©ICRC/C. Goin
Salih y su hermano se abrazan tras una separación de más de 20 años.



©ICRC/C. Goin
Soad Dawood, la voluntaria de la Media Luna Roja Sudanesa que escribió la primera carta al hermano de Salih.


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7-09-2007