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José Francisco Duda
¿Qué es lo que caracteriza la problemática de la tuberculosis en el medio penitenciario?
La tasa extremadamente alta de casos de tuberculosis en los lugares de detención. En comparación con el número de casos registrados en el resto de la sociedad, la tasa de detenidos que padecen tuberculosis puede ser hasta cien veces mayor. En ciertos países, el 25% de las personas que padecen la enfermedad se encuentran en las prisiones.
Sergio León, médico del CICR, describe la situación en los establecimientos penitenciarios latinoamericanos en relación con la tuberculosis y explica las actividades del CICR al respecto.
¿Por qué hay tantos casos de tuberculosis en los lugares de detención?
En muchos países, el presupuesto de las prisiones no es suficiente para garantizar condiciones de detención aceptables. El hacinamiento y la falta de ventilación favorecen la transmisión de la enfermedad. La falta de alimentos debilita a los detenidos y los hace más susceptibles de desarrollar la enfermedad. Los servicios sanitarios de las prisiones, que por lo general son deficientes y menos eficaces que los de la sociedad, no pueden realizar diagnósticos precoces ni administrar tratamientos eficaces.
La elevada incidencia de la tuberculosis en las prisiones también se debe a la especificidad de la población carcelaria. Hay un estrecho vínculo entre el SIDA y la tuberculosis. Por otro lado, la proporción de personas infectadas por el VIH/SIDA también es muy elevada en las prisiones, donde hay numerosos consumidores de drogas inyectables -en ciertos países, la mayoría de los detenidos- que integran una de las principales poblaciones de riesgo para el HIV/SIDA. Los contactos sexuales entre hombres, otro factor de riesgo en relación con el HIV/SIDA, también son más frecuentes en la prisión que en el resto de la sociedad.
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Azerbaiyán, Bakú. Unidad especial de tratamiento de detenidos con tuberculosis.
Por último, cabe destacar que el SIDA aumenta no sólo el riesgo de desarrollar tuberculosis, sino también el riesgo de muerte.
¿Qué incidencia tienen, en el resto de la sociedad, las altas tasas de tuberculosis en el medio penitenciario?
Para controlar la tuberculosis en la sociedad, es fundamental que en el programa se incluya la lucha contra la tuberculosis en las prisiones. En efecto, los vectores de transmisión posibles entre las cárceles y la comunidad son muy numerosos. Se estima que, todos los días, hay entre ocho y diez millones de prisioneros en el mundo, en promedio. Debido a los frecuentes movimientos en los lugares de detención, el número de personas que transitan por ellos en el término de un año es de cuatro a seis veces mayor. Además, hay personas no detenidas que tienen contactos frecuentes y constantes con las prisiones, sobre todo las que trabajan en ellas y los familiares de los detenidos.
Los intercambios entre las prisiones y el resto de la sociedad contribuyen a la transmisión de la tuberculosis, y es inútil tratar de luchar contra esta enfermedad sin tener en cuenta los lugares de detención.
¿Qué sucede con el problema de la resistencia a los tratamientos de la tuberculosis?
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Azerbaiyán, Bakú. Distribución de medicamentos a un detenido enfermo de tuberculosis.
Por lo general, la tuberculosis se trata con cuatro medicamentos, de seis a nueve meses. En ciertos casos, se desarrolla resistencia a alguno de esos medicamentos, sea a causa de un tratamiento interrumpido o inadecuado, sea por haberse contagiado directamente de una persona que haya desarrollado resistencia a la enfermedad. En estos casos, el tratamiento habitual pierde eficacia.
Dos medicamentos se consideran la "columna vertebral" del tratamiento, porque son los que matan la bacteria. Cuando hay resistencia a esos dos medicamentos, se habla de tuberculosis multirresistente (en inglés, "multi-drug resistant" o MDR). La tuberculosis MDR se puede curar, pero el tratamiento es largo, fatigoso y caro.
Pero lo más inquietante es que, en marzo de 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer la existencia de los primeros casos de tuberculosis ultrarresistente (en inglés, "extreme drug resistant" o XDR), caracterizada por la resistencia a las tres categorías principales de medicamentos utilizados para tratar los casos de tuberculosis MDR, y asociada con una tasa de mortalidad muy elevada.
El CICR interviene en ciertos países, como en el Cáucaso meridional, en Perú o en Kirguistán. ¿Cuáles son los criterios que tiene en cuenta al seleccionar los países beneficiarios?
En primer lugar, sólo intervenimos en el marco de nuestra actividad de protección de las personas detenidas, esto es, en los países donde el CICR visita a personas privadas de libertad y evalúa las condiciones de detención a fin de mejorarlas.
Por otro lado, el CICR interviene únicamente si las autoridades del sistema penitenciario no cuentan con la capacidad o los medios de afrontar el problema. También es necesario garantizar el seguimiento del tratamiento una vez que el detenido recupera la libertad.
Según las necesidades, el CICR puede prestar apoyo técnico o económico, o hacerse cargo por completo del servicio mientras no haya otra solución.
¿El CICR trabaja con otras organizaciones en la lucha contra la tuberculosis en las prisiones?
Sí, el CICR trabaja con otras organizaciones. El problema de la tuberculosis no es sólo un problema de salud; también está relacionado con la pobreza, los problemas sociales y las condiciones de detención. Por lo tanto, pueden intervenir actores que no sean médicos, por ejemplo para mejorar la infraestructura de las prisiones. Numerosas organizaciones cuentan con los recursos necesarios para responder a problemas particulares en las prisiones. Nosotros procuramos movilizar todos los recursos existentes en un país y trabajamos en asociación con otros, pero sin dejar de lado nuestra independencia.
Del mismo modo, en los programas de lucha contra la tuberculosis pueden intervenir diversos interlocutores. Por ejemplo, en el programa de prevención de la tuberculosis aplicado en Kirguistán, colaboramos con los ministerios de Salud y de Justicia, la Sociedad de la Media Luna Roja de Kirguistán, Médicos Sin Fronteras, el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo, y la OMS.